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Papás, alumnos, trabajadores, educadores

(Apuntes de reflexión Proyecto Formativo)

Pensar el mundo es como hacerlo nuevo…

Principio de inspiración de aprendices dilectos por descubrir partículas de la verdad infinita del quehacer humano. Antonio Machado, epígono del ritmo ascendente intelectual del vivir en armonía con las disonancias ínsitas de su propia condición, lo enseñó desde su haber, pensando desde las realidades impuestas en el nuevo acontecer. Él en Collioure Francia, desterrado de España y acuciado por la pobreza: figurando un Cielo más azul. Nosotros tenemos la posibilidad de hacerlo en la realidad híbrida que vivimos hoy.

Nuevos tiempos se tejen en el acontecer personal, sustancia del tiempo, el devenir personal: «Malos tiempos, tiempos fatigosos —así dicen los hombres—. Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros; como somos nosotros, así son los tiempos», enseña San Agustín1 . Algunos lo hacen con hilos de oro, en sucesión de días dulces-agrios como hoy lo vivimos. El “Vuca world: Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo” con sus implicaciones y en conformación del estilo único, acrisolado que cada aprendiz logrará configurar en su interioridad. Ahí está el embrollo del sentido de la educación y formación: ser mejor persona, contando con el universo de ideas-virtudes que cada educando va logrando reconstruir: identidad-memoria-futuro2 . Algunos lo hacen desde la cultura de sublimidad: buen talante, ilusión consistente, emoción-razón, voluntad reflexiva: Don Quijote, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez…

Otros pertenecen al linaje de los Panzas, de nuestro buen Sancho, casi ciegos, imposibilitados de mirar con la mirada… Recordemos, para insuflar nuestro espíritu cómo Sancho no podía enardecer su pensamiento, imaginación ante las realidades acontecidas que le pedían elevación de espíritu. Él miraba sólo con los ojos de la carne propios de su condición, y no con la mirada: “—¡Oh, qué necio y qué simple que eres!, —le decía don Quijote”. Entrenar la mirada es un recurso pedagógico por aprender en estos tiempos, ojos desentrenados: «Despierta, amigo Sancho, pues hora es de salir otra vez a deshacer agravios y enderezar entuertos». Uno de ellos era el sabio Fristón (Frestón) enemigo del Caballero andante.

El sueño de un nuevo humanismo

Andadura humana: por la Belleza
(Proyecto Institucional 2017-2030)

Es un bálsamo recurrir al ensayo de El sueño del humanismo como prospectiva vislumbrada e iluminada por los poetas, científicos, santos, historiadores, filólogos… de Francisco Rico3 . «Podrán tal vez, pasadas las tinieblas, volver nuestros lejanos descendientes al puro resplandor del siglo antiguo… Resurgirán entonces los ingenios, los ánimos despiertos, eminentes…», enseña Francesco de Petrarca. Ahondando en Manantiales permanentes de inspiración: Jesucristo, María de Nazaret, Francisco de Asís, o El Réquiem de los dioses muertos: «de tiempos idos y de viejas edades», de «rústicas deidades poblando los augustos senderos solitarios…» (Enrique González Martínez).

Escondida y deshabitada senda, quizá porque no se lleva muy dentro la vestidura del humanismo: pensamientos convertidos en alas de oro, infundiendo virtud, para conocer en la realidad que vivimos los Campos de los Elíseos: madurez emocional-cantante, grandeza de ánimo, facilidad para formar nuevas ideas, hacer futuro produciendo sentido ante el duro saber de este mundo… Contando con los duendes, acertijos, esfinges de mirada penetrante e hiriente. Fray Luis de León, al hablar de este misterio lo escribía desde los ergástulos de la Santa Inquisición: «Parece que este campo sólo abrojos cría».

La Elevación y no la Caída es el sentido del quehacer personal. El dinamismo interno es como un columpio donde se asienta la Gracia; la Caída Debe convertirse en oro vivo y la Elevación engendrará humildad (San Pascual Baylón). Juan José Arreola, paladín del lenguaje nos evoca en sus escritos a vestirnos del mejor humanismo, y a salir por la calle… aunque el traje nos quede grande. Esto lo voy densificando en las conversaciones personales con Vicente Preciado Zacarías. Reitera, aunque nos quede muy grande, quizá como esperpentos, ridículos, pero con la consistencia alcanzada, algún día nos quedará de gala.

El sueño del humanismo nos lleva a repensar, recrear el conocimiento de la condición humana, sus estilos de vivir con sus circunstancias buscadas o impuestas como La Covid-19; buscando renovar a la persona en su ética, estética, pensamiento. Tales conocimientos nutren una nueva andadura pedagógica que hoy estamos construyendo en el Centro Escolar Gante, desde Manantiales humanistas, auspiciados por conocedores de esta asignatura. Vindiquemos a Sancho Panza: “No basta saber hay que haber vivido”, el tesoro de los errores trascendidos es un sólido peldaño de la cima del conocimiento (José Ortega y Gasset).

Las humanidades nos enseñan que vivimos en tiempos idos, en conjunción de existencias, que hay cambios de visiones, de creencias y saberes teológicos nuevos en su comprensión para vivirlos4 . Acudamos a Simone Weil, en sus momentos lastimosos con los más desfavorecidos, argumenta: «Cuando una contradicción es imposible de resolver salvo por una mentira, entonces sabemos en nuestras manos infinidad de puertas…» Pensar y soñar nuestra vida es hacer nuevas Entradas, Aberturas, quizá agujeros, boquetes para después hacer Arcos de triunfo hechos de conmoción espiritual, de ciencia, de mientes bien ordenadas, reformadas como la mística francesa, con los más desfavorecidos: en las fábricas, en las huelgas, en las guerras, en el exilio hasta en la muerte.

Pensar el mundo es como hacerlo nuevo… y El sueño de un nuevo humanismo es lo que estamos construyendo en nuestra Casa de las letras. La Casa, las Letras son nuestro ser, nuestra corporeidad es hechura-hendidura. Sabemos que en la forma de hablar y escribir revelamos nuestra interioridad de una pieza muy lograda o quebrantada. Formarnos en el conocimiento de la condición humana, cultivar una mente bien ordenada, aprender a manejar la incertidumbre, ir más allá de las contradicciones: viviendo una vida bella y sublime. Son algunos postulados que debemos resucitar en alto grado como postura vital de la existencia, inspira Edgar Morin5 .

¿Cómo lo estamos haciendo en nuestro centro? Les hemos entregado el Instrumento de trabajo del Proyecto educativo 2017-2020-2025-2030. Esperamos sus iluminaciones y aportaciones como ya lo han hecho la mayoría de los que habitamos este Centro. En el mes de abril les entregaremos el Proyecto avanzado para después editarlo. Todo esto conlleva la Aprobación de los expertos en este tema formativo. La Agenda son las acciones pedagógicas que vamos realizando.

La Directora académica del Centro les comunicará el:

Apartado Secuencia Didáctica del Proyecto formativo.

CONSEJO DIRECTIVO Rubén González A. OFM

Hoy es siempre todavía…

San Pedro Garza García N. L., San Pedro Garza García 11 de enero de 2021.

1 Cfr. E. ALEJANDRO EGUIARTE BENDIMEZ, «La adecuación a los alumnos» en Camino hacia la Sabiduría, Líneas pedagógicas de san Agustín, Universitaria Agustiniana, San Pablo, Bogotá Colombia, 2017, 101.
2Cfr. J. CABRERA, Redarquía Más allá de la jerarquía Las nuevas estructuras organizativas en la Era de la Colaboración, RASCHE CEDRO, Madrid, 2018.
3 Cfr. F. RICO, El sueño del humanismo De Petrarca a Erasmo, Editorial Planeta, Primera edición en libro electrónico, Barcelona, 2016.
4 Cfr. N. NICHOLAS TALEB, Jugarse la piel Asimetrías ocultas en la vida cotidiana, Paidós, Barcelona, 2019.
5 Cfr. E. MORIN, La mente bien ordenada Repensar la reforma, reformar el pensamiento, Siglo veintiuno editores, México, 2020.